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Martes, 07.02.2012
Una caravana épica PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Viernes, 18 de Septiembre de 2009 09:56

tandilLa gente de Tandil salió masivamente a recibir a Juan Martín Del Potro, brindándole al ganador del US Open una inolvidable bienvenida.

Desde la mañana en la ciudad se respiraba un clima festivo, un clima que no llegó a disiparse desde el lunes a la noche, cuando Juan Martín Del Potro se consagraba en el US Open nada más y nada menos que frente al número 1, el suizo Roger Federer.
Desde ese momento la ciudad se mantuvo expectante, hasta ayer cuando se confirmó que Juan Martín llegaría a las 16 a la rotonda de Espora y Ruta 226.
A las 15 la gente comenzó a congregarse en el lugar señalado, la llegada de la autobomba en la que Delpo recorrería la ciudad ya estaba apostada aguardando.
Continuando por la ruta en dirección al cruce con la 30, la cantidad de gente que se iba volcando a la ruta era impresionante, los chicos de los colegios, la gente en la puerta de su casa, sobre el puente. Todo estaba listo para saludar al gran embajador a su paso.
Mientras tanto en la intersección de las calles Darragueira y Lavalle, otra autobomba (la que sí lo llevaría por la ciudad), algo escondida, esperaba.
Algunos kilómetros más adelante, en la zona de Mirasur, una camioneta blanca y una moto, habían detenido su marcha en la banquina. En ese instante, un auto Honda negro, se detiene y continúa antecedido por la camioneta blanca. Era Juan Martín, que ya estaba en Tandil, y delante sus padres acompañándolo.
Ya en Darragueira y Lavalle, MULTIMEDIOS LA VOZ, fue espectador de lujo de uno de los momentos más esperados para Delpo y su familia, el abrazo con su mamá Patricia y su papá. Duró poco, pero fue intenso; la autobomba esperaba, para que el tenista comenzará a transitar uno de los momentos que no podrá olvidar en su vida.
Acomodó los dos almohadones de color bordó, se sentó, cubrió su espalda con una enorme bandera argentina, y se embarcó en la que sería una histórica jornada tandilense.
Ya pasadas las 16 en los primeros metros por la 226, el campeón podía empezar a darse una idea de lo que se venía. Con los brazos en alto saludaba a la gente que a la vera de ruta lo vivaba, agitando banderas de argentina con su cara, sacando fotos con sus celulares.
Cerca de la rotonda en la que se había hecho la convocatoria masiva, Espora y 226, sus amigos, y su hermana Julieta, en otra camioneta no paraban de cantarle, Juan Martín desde la autobomba respondió al saludo con una gran sonrisa y agitando su mano derecha cantando a coro con su amigos el tradicional “vamos, vamos argentina...”
Unos metros más, el ídolo tandilense no aguantó y se quebró. Todos pudieron ver a un Juan Martín auténtico, tratando se contener las lágrimas. Si antes había manifestado que no podía creer lo que había vivido en Estados Unidos; lo de ayer ya era algo completamente impensado. Toda una ciudad demostrándole su amor incondicional, gente que tal vez lo veía por primera vez, llorando emocionada, fueron las postales que se repitieron por cientos a lo largo de todo el recorrido.
Juan Martín se tapaba la cara, igual que lo hizo tendido en la cancha cuando acababa de ganarle a Federer, igual. Esa imagen se trasladaba aquí, ya no en el frío estadio estadounidense sino en su cálido Tandil natal, que parecía abrazarlo y protegerlo como al hijo más querido.
La caravana continuó por Espora, la gente se sumaba en motos, bicicletas, autos, por lo que a esa altura se hizo algo lenta, tardando algo más de media hora en transitar seis cuadras. “Juan: tus sueños nos llenan de alegría”, decía una bandera colocada en un balcón a metros de la escuela de Comercio, en donde ya todos los alumnos estaban volcados a la calle para esperar el paso de Del Potro. Esa frase no hacia más que redondear el pensamiento de los tandilenses, felices por la consagración de uno de los nuestros.
Ya en Rodríguez, la manifestación era impresionante, Juan Martín más relajado seguía con la sonrisa dibujada en su cara y cada tanto se paraba, levantaba los brazos y se mordía el labio como no creyendo lo que estaba viviendo. Las sirenas ensordecedoras del autobomba continuaban sonando, mezclándose con las bocinas de los autos que habían formado una larga fila detrás del móvil que transportaba a “La Torre de Tandil”.
Otro gran festejo, en Belgrano y Rodríguez, allí Del Potro se puso de pie y descorchó una botella de champaña con la que empapó a toda la gente que se había apostado en ese lugar.
Algunos minutos más tarde, en el club Independiente se escuchaba “Matador”, el tema de los Fabulosos Cadillac’s. Allí, autoridades de la institución, jugadores y vecinos lo esperaban. Las actividades estaban completamente paralizadas. Fue en ese sitio donde tuvo el primer contacto con sus ex entrenadores, Marcelo Gómez, Germán Groppa y Botarlini; pero siguió la marcha, lo esperaba un gran final en el municipio, en donde lo aguardaba el intendente Lunghi, el presidente de Independiente, Horacio Morrone, entre otros, para llevar a cabo los actos protocolares.
Ayer Tandil estuvo en los ojos de todo el planeta. Quedó a la vista el mundo que el amor que siempre manifestó tener Juan Martín Del Potro por la ciudad, es absolutamente recíproco. La gente de Tandil, que pocas veces se manifiesta, ayer, no se contuvo y salió a las calles para mostrarle a Delpo el enorme apoyo, ese que él dice sentir en cada torneo.
La gente copo las calles para compartir con un ciudadano ilustre la alegría del sueño logrado y darle el sostén para buscar los sueños que vendrán. delpo
Sin dudas lo que Del Potro logró con su humildad, no lo ha conseguido nadie hasta el momento. La gente de Tandil se siente identificada - aunque practique un deporte que no es popular - pero es un chico que acaba de lograr un gran sueño, algo que de una u otra forma la mayoría de las personas perseguimos. Pero Delpo tuvo la humildad de compartirlo con todos, de hacer a cada tandilense parte de este anhelo cumplido, por eso la ciudad está a
los pies de este Gigante que se permitió llorar ante las demostraciones de amor de su gente.